Cómo recurrir un despido objetivo

Perder el empleo, y más en los tiempos que corren, que hacen que esta situación pueda parecer irreversible según lo que se tarde en encontrar otro, es una de las cosas más desagradables que le pueden pasar a una persona. Además del impacto económico que supone, hay que afrontar la incómoda sensación de pérdida de utilidad y la compasión de los demás, que se puede convertir en humillación y vergüenza en caso de despido objetivo.

¿Qué hacer en caso de despido?

Este tipo de despido es el que alegan las empresas para echar a un trabajador sin que se les pueda acusar de despedirlo de forma improcedente. En teoría entrarían dentro de la legalidad, y por lo tanto se considerarían objetivos, los despidos por causas como por ejemplo la ineptitud del trabajador, las faltas de asistencia, la no adaptación a cambios técnicos en el trabajo u otros motivos atribuibles no a la persona, pero sí a la economía, como las pérdidas sostenidas –hay que demostrarlas-, los problemas organizativos o técnicos que pueda sufrir la compañía y que acarreen la presunta necesidad de despedir a trabajadores.

Si nos han echado porque efectivamente no hemos cumplido nuestro deber es normal que pasemos vergüenza, pero muchas veces las empresas tergiversan las situaciones y manipulan los datos para que los despidos se consideren válidos, cuando en realidad podrían ser improcedentes.

Por lo tanto, recurrir un despido por causas objetivas no es posible, y en cualquier caso lo que se podría hacer es recurrir uno que es potencialmente improcedente aunque se disfrace de adecuado. Por ejemplo, hay una serie de formalidades que la empresa debe cumplir al notificar un despido, entre otras el preaviso de 15 días. Si no tiene lugar o es de menos de una quincena, tiene que añadir a la indemnización, endurecida en la reforma laboral de 2012, un día de salario por día de preaviso que no se haya cumplido.

Precisamente sobre la indemnización hay que tener muy claro que es obligatorio que se haga efectiva en el momento de entregar la carta de despido, y sin coacciones de ningún tipo ni proposiciones extrañas o pagos a plazos. También, dentro de los 15 días de preaviso, aunque no mucha gente lo sabe, la empresa debe permitir al trabajador 6 horas libres diarias para la búsqueda de un nuevo empleo, pero al parecer tiene que ser el trabajador el que las solicite porque ningún empresario lo hace “de oficio”.

La falta de cumplimiento de la empresa en alguna de las formalidades del despido puede ser una buena arma para ganar un juicio por despido improcedente, aunque la causa original del despido fuera objetiva. Por ello hay que fijarse en todo y no cometer errores: por lo pronto, si nos entregan una carta de despido hay que firmar escribiendo además “no conforme”, y en la carta de la indemnización hay que indicar, en caso de que la cantidad pactada y la entregada no sean iguales, que falta tanto dinero, o que se ha recibido un cheque y está pendiente de cobrar, o cualquier irregularidad que se produzca en ese angustioso trámite. Luego ya, en caso de ganar el juicio, habrá que ver si la empresa opta por llegar a un acuerdo económico o bien tiene que readmitir al trabajador.

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