Las estadísticas pueden ser desconcertantes. Las de venta de viviendas no son, ni mucho menos, una excepción. La noticia del lunes fue una ligera caída en el segundo trimestre respecto al primero, del 6 por 100 más o menos, con 110.000 unidades vendidas entre abril y junio. La fuente, el Colegio de Registradores. La de hoy viene del Ministerio de Vivienda. En ese mismo periodo, según sus datos, se vendieron casi 150.000, con un aumento del 40 por 100 respecto a los tres primeros meses del año. Los datos del ministerio se basan en las escrituras públicas formalizadas ante notario y recogidas por el Colegio del Notariado.
Cuesta trabajo entender este desfase, si es que alguien lo llega a conseguir. Y aún más decidir de quien fiarse. Porque la diferencia entre caer un seis o crecer un cuarenta es más que notable, por mucho que sean dos colegios diferentes. Salvo que las notarías tengan un retraso enorme desde la firma de la escritura hasta su inscripción en el registro, o que, al ser voluntaria esta inscripción, un elevado porcentaje haya decidirlo no hacerlo, supuesto bastante improbable puesto que ningún banco aceptaría financiar la adquisición.
En cualquier caso, los mensajes que al final llegan a la opinión pública son altamente contradictorios. Cómo no cuando ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo sobre qué dato quedarse. Al final, sobre todo entre los inmobiliarios, con el que mejor parado les deje, en este caso el de Vivienda. Después de tres años de hecatombe, todos esperan un titular optimista al que aferrarse y no la letra pequeña que lo acompaña. Por ejemplo, que este año se construirán menos de 100.000 casas, la octava parte que el año anterior a la crisis.
La semana que viene se publicarán los datos del Instituto Nacional de Estadística. Teóricamente, deberían aproximarse a los de Vivienda, puesto que también se basan en los notarios, ya se verá...
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